Como
siempre, los Médicos han participado en los hechos históricos
fundamentales. Los queremos recordar en este Bicentenario, Cosme
Argerich, Agustin Fabre, Bernardo Nogues y Justo García
Valdes.
Francisco
Argerich era el padre de Cosme Mariano Argerich, quien había
nacido en la ciudad de Buenos Aires el 26 de Setiembre de 1758.
Tendría 17 hermanos. En 1776, su padre lo envía
a estudiar a España, donde obtiene en 1783 el título
de Medicina del Gremio y Claustro de la Real y Pontificia Universidad
de Cervera (Barcelona), y se casa allí con la joven Margarita
Marti. Se destacó ejerciendo su profesión en Barcelona.
Cosme Mariano vuelve a Buenos Aires en 1784 y es nombrado Médico
del Colegio de Huérfanos, y al tiempo se convierte en
el Primer Examinador del Protomedicato. En 1786 nació
su hijo, Francisco Cosme (bautizado con el nombre de su abuelo
y de su padre).
En Buenos Aires tiene durante los años 1794 y 1796 activa
participación en la lucha contra los brotes de viruela.
Por esa época, junto a Agustín Fabre y Bernardo
Nogués redacta las Ordenanzas del Real Colegio de Medicina
y Cirugía de Buenos Aires.
En 1801 publica un artículo en el Telégrafo Mercantil
donde recomienda la vacunación antivariólica y
siendo Profesor de la carrera de Medicina, tiene como alumno
del Primer Curso a su propio hijo: Francisco Cosme.
En 1802 asume como catedrático de Medicina en carácter
de sustituto y como "Protomédico General y Alcalde
Mayor de todas las Facultades de Medicina, Cirugía, Pharmacia
y Phlebotomía".
Durante las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807 actuó
como Médico Jefe del Hospital de la Caridad atendiendo
a militares heridos.
En 1810 participa junto a Agustín Fabre, Bernardo Nogués
y Justo García Valdés en el Cabildo Abierto del
día 22 de mayo. Los cuatro profesionales médicos
sostienen con patriótico entusiasmo las nuevas ideas
de emancipación.
La influencia de los sucesos de 1810 en los médicos y
cirujanos de la época fue sobresaliente. Es así
que los hechos en España y los que desembocarían
en la Revolución de Mayo de 1810, tuvieron una enorme
gravitación en las vidas de los jóvenes del Río
de la Plata, ya que el ambiente era más proclive a sostener
los primeros pasos independentistas, que a la actividad de las
aulas. Por eso, no es de extrañarse que desde 1804 hasta
1815 no se creó ningún curso de medicina. Sin
embargo el Protomedicato continuó con su rol de guardián
de la salud pública y garante de la profesión
médica.
Buenos Aires, pasado el cimbronazo de las invasiones inglesas
supo encontrar su camino y con la revolución de 1810
forjó airosamente su destino con los cambios consiguientes
políticos - sociales.
El 25 de mayo la voluntad del pueblo, categórica y valiente,
tuvo su triunfo. La percepción del advenimiento del proceso
y la libertad de pensamiento serían principios renovadores
impuestos por la victoria revolucionaria de mayo, principios
compartidos por el Dr. Cosme Mariano Argerich.
El gobierno de Buenos Aires, en 1812 designa a Cosme Argerich,
Luis Chorroarín y Diego Savaleta en una comisión
destinada a desarrollar un plan de estudios y de educación
pública en un colegio de ciencia próximo a ser
creado, pero ese plan resultó impracticable.
En marzo de 1813 la Asamblea decidió crear la Facultad
Médica y Quirúrgica y el 9 de abril de 1813 el
doctor Argerich fue nombrado catedrático de medicina
"por cuanto se ha creído indispensablemente necesario
realizar en esta ciudad un plan de estudios de medicina y cirugía
que proporcione a la juventud acontecimientos e ilustración
de los objetos de tanta importancia que comprende".
El Plan del doctor Argerich aprobado por la Asamblea era de
6 años y fue uno de los mejores por la coordinación
de las materias y la amplitud de su estudio. La Anatomía
Normal y Patológica, la Fisiología, Patología
General, Higiene, Semiología, Terapéutica y Materia
Médica, estaban distribuidas en los 4 primeros años
de estudio, reservándose para los 2 últimos la
enseñanza de la Nosografía Quirúrgica y
Médica. Los alumnos de 5° y 6° año tenían
la obligación de asistir diariamente a las visitas hospitalarias
de los profesores y escuchar las conferencias de clínica.
Entre las condiciones exigidas para el ingreso, figuraban los
conocimientos de la sanidad y el título de bachiller.
La necesidad de cirujanos en los batallones patriotas se hizo
tan necesaria que se admitieron voluntarios extranjeros. Fue
entonces cuando en mayo de 1813, la Facultad Médica y
Quirúrgica pasó a ser el Instituto Médico
Militar, destinado al aumento y mejor dotación de cirujanos
para los ejércitos de la patria. El director del Instituto
fue Cosme Argerich, quién designó como colaboradores
al doctor Salvio Gaffarot, el doctor Cristóbal Martín
de Montufar, el doctor Juan Fernández, y a su propio
hijo, el Dr. Francisco Cosme Argerich.
El 19 de diciembre de 1813 se lo designa Cirujano de la Expedición
Auxiliar del Ejército del Perú, pero a causa de
su vulnerada salud, retornó a Buenos Aires.
En 1814 Argerich eleva al Gobierno un Reglamento de Medicina
Militar para aplicar en el Instituto. La resolución que
daba comienzo a los cursos apareció en la gaceta Ministerial
del Gobierno el 1° de marzo de 1814. Según la misma,
tanto los profesores como los alumnos quedaban de hecho incorporados
al Ejército. Este proyecto fue rechazado por el Consejo
de Estado, que acusó a los profesores de buscar un pretexto
para beneficiarse con las distinciones y honores de los Jefes
y Oficiales del Ejército. A pesar de todo, los cursos
se iniciaron en 1815.
Tanto los profesores como los alumnos tenían la obligación
de concurrir cuando el gobierno los necesitara. Todos cumplieron
con su deber como practicantes primero y como cirujanos más
tarde.
Los primeros egresados fueron: Miguel Rivero, Pedro Martínez
Niño, Fuentes y Sánchez.
En septiembre de 1816 el doctor Cosme Argerich, junto con Diego
Paroissien (nombrado Cirujano Mayor del Ejército de los
Andes) tuvo a su cargo la organización del departamento
de Hospitales del Ejército, constituido por 3 profesores,
5 betlemitas y 7 civiles asistentes de cirujanos en cumplimiento
del mandato del Instituto Médico Militar. El mismo ordenaba
el mejor servicio de los Ejércitos de la Patria, y proveyeron
a San Martín los insumos médicos y sanitarios
para la campaña libertadora de Chile.
Entre todos lograron formar un verdadero hospital de sangre
que auxilió al ejército en el cruce de los Andes.
En 1818 ya habían transcurrido cinco años de la
creación del Instituto Médico Militar y no estaban
aprobados todavía el Reglamento y Plan de Estudios del
mismo. Argerich escribe que era necesario hacer primero algunas
observaciones para que su aplicación no saliese errada.
El plan finalmente aprobado ha sido calificado como uno de los
mejores por la coordinación de las materias y amplitud
de los estudios.
El 14 de febrero de 1820 muere producto de un cuadro anginoso
el Dr. Cosme Mariano Argerich