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Nº 90 |
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Estrés
Laboral
por la Dra. Silvia Bentolila
Para
poder abordar una problemàtica tan compleja como el estrès
ligado al trabajo, y sus consecuencias en la salud, debemos
considerar que cualquier enfoque implicarà asumir cierto
reduccionismo, en tanto las variables que intervienen son inabarcables
en un texto con las características del presente, que
se plantea dar una mirada clínica que posibilite estrategias
de prevención y tratamiento al alcance de los especialistas
en Salud Mental. Julio César Neffa describe lo difícil
que resulta delimitar un marco de referencia teórica
para el tema que nos ocupa: -"
. La condiciones y
medio ambiente de trabajo constituyen entonces un fenómeno
complejo que para ser analizado exige la articulación
de varias disciplinas científicas convergentes sobre
un mismo objeto el hombre en situación de trabajo. Esta
multidisciplinaridad no deja de lado los conocimientos ingenieriles
o sanitarios, sino que los incluye y los integra en un conjunto
al lado de la economía, la sociología, la psicología,
la ergonometría, el derecho, la antropología,
etc"
Cuàles son los Indicadores màs frecuentes de malestar
o disfunción frente a la presencia de estrès laboral?
Especialmente en trabajadores de la salud. La bibliografía
internacional, incluida la publicada por la Organización
Panamericana de la Salud los describe agrupàndolos segùn
el àmbito dònde se manifiestan, en lo individual,
en el equipo y en la familia.
En el individuo
- Tendencia a la hiperactividad e hiperalerta.
- Identificación con la experiencia traumática
del otro (trauma vicario).
- Sensación de frustración combinado con deseo
de controlar o solucionar todo
· Cambios en el estilo de vida.
· Aislamiento y/o problemas en la comunicación.
· Dificultades en la adaptación familiar y social.
· Trastornos psicosomáticos
· Cansancio y signos de alerta por estrés acumulativo.
· Alteraciones de la conducta y del estado de ánimo
(o emociones encontradas).
· Uso de alcohol u otras sustancias psicoactivas.
· Dificultad para la elaboración e integración
de la experiencia.
En el equipo:
· Incomodidad y/o ambigüedades de roles.
· Problemas en las dinámicas internas (comunicación,
solución de problemas, toma de decisiones, conflictos
interpersonales, etc.).
· Alianzas y relaciones de dependencia. Formación
de subgrupos por alianzas contradictorias, patrones de descalificación
y subvaloración de los roles y funciones de los otros.
En la familia:
· Dificultades y/o tendencia a abandonar relaciones con
miembros de la familia.
· Pobre comunicación.
· Relaciones inestables y alteración de la dinámica
familiar. En ocasiones, violencia doméstica.
· Tendencia a la desintegración familiar.
· Temor y angustia de la familia con respecto a la vida
y las condiciones de inseguridad que exige el trabajo del voluntario,
socorrista o trabajador de la salud.
· Tendencia a subvalorar las dificultades de la familia
respecto a las víctimas de la emergencia y el rol laboral.
· Baja tolerancia.
· Cuentas pendientes que cobran los miembros de la familia
y chantajes afectivos.
Desde otra perspectiva hace ya màs de una dècada,
Charles Figley hablaba del Estrès Postraumàtico
Secundario presente en terapeutas y profesionales ligados a
la asistencia de personas con sufrimiento humano extremo (trabajadores
sociales, mèdicos, psicòlogos, socorristas etc)
dice ese autor: "
la capacidad de compasión
y empatía parece estar en el centro mismo de nuestra
capacidad para realizar el trabajo con nuestros pacientes, y
al mismo tiempo en nuestra capacidad para ser lastimados por
el Trabajo."
Quienes trabajan en el área del trauma, o en general
con el sufrimiento humano (tales como psicoterapeutas, médicos,
enfermeros, personal de rescate, etc.) son más vulnerables
al Desgaste por Empatía dado que la empatía es
un recurso necesario en el trabajo con poblaciones traumatizadas
o sufrientes. También, el hecho de que muchos trabajadores
del campo del trauma hayan experimentado algún tipo de
evento traumatizante en sus vidas los predispone más
a sufrir de Desgaste por Empatía. Por último,
quienes trabajan con niños están más expuestos,
el trauma y el sufrimiento infantil afecta más intensamente
a los trabajadores.
La preocupación por el estrès laboral de los trabajadores
de la salud y el desgaste consecuente lleva ya varias décadas,
una muestra de ello es la profusa bibliografía que dà
cuenta de innumerables investigaciones.
Científicos, investigadores y clínicos de todas
las latitudes han observado, un progresivo y marcado deterioro
de la salud de los profesionales médicos, y muy especialmente
en su salud mental.
Margison releva tasas de suicidio en los médicos, tres
veces más altas que en la población en general,
el número de cirrosis es tres veces más elevado,
y en accidentes de tránsito, las tasas son dos veces
superior , en un estudio realizado en 3575 médicos, un
27% presentaba alcoholismo o dependencia a las drogas y un 50%
ansiedad o depresión
Las tasas más altas de suicidio las encuentra entre psiquiatras
y anestesistas.
Domenighetti y Brthoud (1994) encontraron en médicos
de Htales Suizos (N:466) una incidencia de enfermedad cardiovascular
superior a la población general
Ya en 1977, Jones revisó la H.C. de 100 médicos
ingresados en un Htal. Psiquiátrico Privado y encontró
el 300% de Trastornos Afectivos y abuso de sustancias, sobre
la población general
En la Unidad de consejo de crisis de las ambulancias victorianas,
en Australia (VACCU), desarrollada para asistir al personal
y sus familias (en 1986) el 75% de los empleados manifestaron
tener problemas para dormir. Esto comprende el 22% que manifestó
tener problemas a menudo y un 53% que a veces presenta el síntoma.
El 20% de los médicos catalanes se ha automedicado en
alguna ocasión con psicofármacos, según
un estudio realizado por Instituto de Estudios Laborales (IEL)
de la escuela de negocios ESADE. Otro estudio revela que cerca
del 38% de los médicos catalanes reconoce sentirse "muy
quemado" o "moderadamente quemado" en su trabajo
y que son los factores organizativos y no las características
personales los que tienen una relación más importante
con el síndrome de abatimiento Profesional.
A nivel de mortalidad ocupacional los psiquiatras y los pediatras
alcanzan los extremos polares, encontrándose entre los
psiquiatras la tasa más alta de mortalidad (Blachy, Disher
y Roduner, citados por Moreno-Jiménez,1995).
Se suma en la actualidad un elemento , que no es una cuestión
menor, a las ya difíciles condiciones y medio ambiente
de trabajo para el colectivo médico, son los mal llamados
"juicios de mala praxis médica" ; que si bien
se ha dado presuponer nacieron como una forma de cuidar los
intereses de los pacientes o clientes, en realidad han pasado
a formar parte de la larga lista de la industria del juicio,
en virtud de lo cual, bajo la posibilidad del "beneficio
de litigar sin gastos" que ampara a todo ciudadano, es
visto en muchos casos como una posibilidad de obtener beneficios
económicos, tanto por parte del demandante como del letrado
que lo representa, dado que las "costas" del juicio
deberán ser pagadas por quien fuere solvente, independientemente
de la sentencia.
(Bentolila, 2002)
En la misma dirección la profesora Graciela Zaldùa
afirma
"A las variables intervinientes en el
estrés laboral en el medio sanitario, vinculadas a las
características inherentes del trabajo asistencial- el
permanente contacto con el sufrimiento, el dolor, la muerte-
se agregan hoy día, en nuestro medio, la caída
del valor social de la profesión médica, el desmantelamiento
de los servicios hospitalarios, la sobrecarga laboral por el
incremento en la demanda o por el sobre-empleo, la crisis salarial.
A estas situaciones se aúna, la amenaza frente a los
juicios de mala praxis.
"El común devenir de los procesos judiciales y las
estadísticas nacionales e internacionales ha demostrado
que mucho menos del 20 %, de todos los procesos iniciados contra
los médicos, terminan con una sentencia condenatoria.
Lo cual deja trasuntar que todo este fenómeno, no es
más que la utilización y manipulación desaprensiva
del riesgo propio derivado del ejercicio de la medicina, con
el exclusivo fin de lucro"
(Verger 2005).
La Disociación Operativa propia de estas profesiones,
tiende a dejar de ser operativa para transformarse en patològica.
Decìa Sydenham hace màs de tres siglos
"para
conocer la verdad del hecho patològico, el mèdico
debe abstraerse del enfermo" Hemos sido formados y entrenados
para disociarnos en el acto mèdico, pero no nos han formado
para que este artilugio profesional, imprescindible a la hora
de intervenir frente al sufrimiento de "un semejante"
no se transforme en un vìnculo tòxico para con
los otros y nosotros mismos.
Hace años manifestaba "Los trabajadores de la salud,
aprendemos una serie de mecanismos para lidiar con el sufrimiento
humano sin sucumbir a la angustia, estos mismos mecanismos que
nos ayudan a ayudar a "nuestros semejantes", manteniendo
la distancia que nos permite pensar y actuar profesionalmente,
son los que por otra parte contribuyen a desconectarnos de nuestro
propio sufrimiento, uno de ellos es "la disociación",
mecanismo responsable de lo que muchos especialistas han descrito
como el triple signo, de ignorancia, indiferencia y falta de
cuidado de los médicos hacia su propia salud,"
..(Bentolila
S, 2001).
" Los médicos tienden a disociar la mente del cuerpo
y el cuerpo del contexto, no sólo en el paciente sino
también en sí mismos, con lo cual devienen una
mente sin cuerpo ni emociones, sobreadaptados. La neotecnología,en
esas condiciones, se presta para favorecer la disociación
y la renegación. En los médicos, los efectos del
distrés empiezan por malestares triviales y cotidianos
que constituyen precursores de enfermedad, y es importante diagnosticarlos
a tiempo" (Wolfberg 2003).
..."Con respecto a la negación de ansiedades y temores,
cierto grado de omnipotencia y negación es necesario:
un cirujano pálido de miedo y tembloroso, que comparta
con el paciente el temor de la muerte y al dolor físico,
difícilmente podrá operar de forma adecuada y
mantener una clara capacidad de decisión. Este proceso
de negación ha sido denominado disociación instrumental
(Maradarás Platas, 1980) Disociación implica la
capacidad de separarse o dividirse internamente, dejando de
lado determinados aspectos de la propia personalidad y asumiendo
otros, sin que se "mezclen" o comuniquen entre sí.
Ahora bien, cuando la negación es muy marcada, el cirujano
puede "desatender" sus temores y precauciones, y estará
entonces expuesto a cometer errores por minimizar los riesgos
de los procedimientos quirúrgicos o no percibirá
ni evaluará con claridad los signos y síntomas
que señalen una complicación postoperatoria incipiente.
También un alto grado de negación o disociación
le impedirá una adecuada captación del estado
psicológico de sus pacientes y minimizará sus
eventuales consecuencias. La negación puede acompañarse
de otras defensas al modo maníacas: con hiperactividad
(que puede llevar al cirujano a trabajar demasiado y sin descanso,
y cometer errores por fatiga) y sentimientos de omnipotencia
(que pueden condicionar la realización de técnicas
quirúrgicas temerarias, por ejemplo)."
. (Instituto
Universitario de Ciencias de la Salud).
Como
se desprende del párrafo anterior, los mecanismos disociativos
finalmente hasta impactan en el aumento del riesgo de una "mala
praxis", De modo que nuevamente la salud mental, o mejor
dicho su deterioro tiene una influencia directa en nuestra pràctica
profesional.
"El Burnout puede ser definido como una pérdida
de la motivación para involucrarse creativamente. En
esta definición está implícito que el Burnout
no es un punto estático de no retorno, un estado terminal;
más bien es una manera de sentir, pensar y actuar (comportarse)
que las distintas personas manifiestan de diversas maneras"
(Marshall, 1982).
Algunas
consideraciones sobre la prevención y el tratamiento
Se han descripto algunos AMORTIGUADORES DEL AGOTAMIENTO como
modalidad de prevención (R.Cohen):
1. La capacitación constante protege de la tensión
física y emocional
2. Repertorio actual de estrategias de adaptación
3. Perspectivas realistas de los límites de la función
4. Control de la identificación excesiva con los damnificados
5. Conciencia de las fantasías de "omnipotencia"
6. Confusión mínima de roles
7. Modificación de los mecanismos de adaptación
adversos
8. Práctica de los objetivos positivos de adaptación
9. Confianza para usar los sistemas de apoyo y supervisión
útil
Para hacer frente al estrès laboral se han propuestos
estrategias basadas en:
a.
La regulación de las emociones estresantes (salir adelante
focalizando en la emoción)
b. Abordar el problema que causa distrés (salir
adelante focalizando en el problema)
Ahora bien, consideremos que una vez instalado el proceso de
deterioro cuya manifestaciones sintomáticas puedan ser
consideradas como patológicas, se impone además
de las técnicas descriptas y el abordaje psicoterapéutico,
el tratamiento psicofarmacológico administrado por el
especialista. Esta última no es una aclaración
caprichosa ni redundante, recordemos los altos índices
de automedicación, y las famosas "consultas de pasillo"
tan frecuentes en nuestro medio.
Del mismo modo que con la terapéutica farmacológica
en el Trastorno por Estrès postraumático Crònico,
no existe hasta la fecha un fármaco especìfico
para este Trastorno, que comparte con el primero varios de los
aspectos clìnicos. De manera que el esquema psicofarmacológico
será elegido a partir del perfil de síntomas presentes,
en las dosis habituales, según se describe en el siguiente
cuadro:
Para:
Forma grave:
Mayor ausentismo, aversión por la tarea, cinismo. Abuso
de alcohol y psicofármacos.
Forma
extrema:
· Aislamiento, crisis existencial. Depresión crónica,
riesgo de suicidio
Si bien es cierto que como siempre, "lo mejor es la prevención
primaria", mejorando las condiciones y medio ambiente de
trabajo, y recibiendo una formación que posibilite que
nuestra vocación no se transforme en fuente de enfermedad,
no es menos cierto que ya hay miles de profesionales afectados,
y que en tanto trabajamos mancomunadamente para promover esa
anhelada prevención primaria, debemos hacer prevención
secundaria, implementando a la mayor brevedad posible la terapéutica
adecuada en quienes presentan síntomas claros de este
sufrimiento, o hasta prevención terciaria, interviniendo
activamente en la rehabilitación de quienes se cuentan
en la extensa lista de "los quemados". Quizà,
nunca mejor aplicado aquello de "ayudar a nuestro semejante"
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Nº 91 |
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